BLACK TUESDAY (1954)

 

Eran unos años en los que Robinson estaba apartado de las grandes producciones de Hollywood por sus problemas con el Comité de Actividades Anti-americanas y sólo podía acceder a trabajar en films de bajo presupuesto, entre ellas Martes Negro. Realizada por el director de origen argentino Hugo Fregonese, significó el retorno de Robinson a papeles de personajes totalmente fuera de la ley desde Cayo Largo, algo que le fastidiaba, ya que era volver a Little Caesar en films de poca monta y consideraba que su capacidad como actor quedaba en segundo plano, que de nada le había servido haber hecho Magic Bullet y A Dispatch From Reuter’s, seguía anclado a un tipo de personajes con los que se sentía muy limitado. La película, a pesar de que no pasa de ser bastante tópica en su planteamiento y desarrollo es muy efectiva y entretenida. Casi todas las escenas, al estar situadas en la prisión o en el escondrijo de los criminales, tienen paralelismo con la sensación claustrofóbica lograda en Cayo Largo o Horas Desesperadas. Puro noir para ver a altas horas de la noche.Vincent Canelly, mafioso y asesino condenado a morir en la silla eléctrica urde un plan para escapar de la prisión junto a Peter Manning (Peter Graves), otro gangster que robó 200.000 dólares y asesinó a un policía. Manning accede a repartirse el dinero con Canelly a cambio de poder huir con él. Pueden chantajear a un policía de la prisión ya que su hija es secuestrada por la banda de Canelly y de esa forma obtienen una posición aventajada y logran escapar cuando iban de camino de ser ejecutados. Durante la huída Manning es herido por la policía. Canelly, al que sólo le interesa el dinero de Manning para poder empezar de nuevo con sus actividades delictivas y huir del país, debe tratar que su compinche se reponga para que pueda retirar de una caja de seguridad de un banco el dinero guardado bajo otra identidad, cosa que Manning decide hacer todavía convaleciente. A causa de su mal estado es descubierto y seguido hasta el escondite de Canelly y su banda.Vincent Canelly, de todos los personajes interpretados por Edward G. Robinson, quizás sea el peor de todos debido a su carácter tan duro, pudiendo equipararse si acaso con Johnny Rocco de Cayo Largo, aunque Canelly puede dar más miedo incluso, pero tal vez ese personaje no es tan complejo como el villano de Cayo Largo que tenía sus miedos y debilidades. Si en otras películas de Robinson, sus personajes, a pesar de lo violentos que pudieran resultar (tipo Little Caesar o El Último Gangster), tenían en algún caso ciertos rasgos humanos, más o menos escondidos, eso sí, en Martes Negro nos encontramos con alguien totalmente desalmado que no tiene reparos en mandar al otro barrio a quien no le sirva para sus planes, un tipo que no tiene ninguna moral ni muestra humanidad de ningún modo. Destaca su relación con el sacerdote que es secuestrado durante la huida, es incapaz de sentir arrepentimiento alguno por nada que haya podido hacer por muy atroz que fuera. El propio Robinson trató de suavizar algo el personaje, cosa que no logró ya que durante todo el metraje nos encontramos con alguien realmente inhumano y mezquino por el que no se puede sentir ninguna simpatía, lo cual no hace sino demostrar que el actor, a pesar de su edad y los varapalos personales que estaba recibiendo, no dejaba de impresionar por la calidad de su trabajo y de una evolución acorde a su categoría. Hay escenas en las que el actor muestra un comportamiento tan detestable que se puede dudar de si ese mismo hombre pudo dar vida años atrás a personajes tan opuestos como el afable granjero de El Sol Sale Mañana, el colmo de la bondad. Pero claro que es el mismo actor, y dice mucho que durante su carrera pudiera interpretar a personajes tan diferentes y siempre resultar tan convincente.

Durante los preparativos del rodaje Robinson lo pasó francamente mal al entrar por primera vez al set en el que se iba a rodar la escena de la silla eléctrica, no pudo evitar ponerse a temblar y es que por muy bien que pudiera encarnar a tipos duros semejante situación no debe resultar fácil incluso si es ficción, lo cual hace ver su capacidad para salvar cualquier obstáculo y meterse en su papel.

Peter Graves sólo pudo tener valoraciones positivas sobre lo que suponía  haber podido trabajar con alguien del talento de Robinson, resaltó que cada vez que el veterano actor estaba en el rodaje era una lección de uno de los mejores intérpretes que hayan podido existir, y que muy pocos actores podían dar a sus personajes tanta credibilidad y profundidad.

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