BLACKMAIL (1939)

Entretenido film de la M.G.M. al estilo El Fugitivo que no entusiamó demasiado a Robinson, debido al guion en parte y también por tener que volver a interpretar a alguien que tiene problemas con la ley, aunque en este caso su personaje sea inocente del delito que le lleva a realizar trabajos forzados. Posiblemente de no tener que volver a la Warner para trabajar en la película sobre el Dr. Paul Ehrlich el actor hubiera tratado de que el guion hubiera sido reescrito más allá de los cambios que se acordaron. Aún así es una buena película, algo previsible, pero realizada con eficacia y con aparatosas imágenes de incendios y explosiones, escenas de trabajos forzados verosímiles, así como algún toque de humor mientras la historia es idílica y el protagonista y su familia no están en problemas. Las escenas en los campos de trabajos forzados impresionan y aquí no hay ningún intento de suavizar nada, lo cual es meritorio ya que los llamados chain-gangs siguieron existiendo en Estados Unidos hasta mediados de la década de los 50’s.John Ingram (Robinson) es muy conocido apagando incendios de pozos petrolíferos a base de espectaculares explosiones, y aunque su prosperidad le lleva a poder hacerse él mismo con un pozo no le gusta nada comenzar a ser famoso debido a ello. Hay algo en su pasado que quiere que se mantenga oculto. Debido a un artículo con foto publicado en un periódico es localizado por William Ramey, un antiguo compañero en el ejército. Ramey le confiesa a Ingram la autoría del robo por el cual el ahora empresario fue condenado a trabajos forzados tiempo atrás. Ingram logró escapar, cambió de nombre y empezó una nueva vida, y sabe que Ramey trata de chantajearle con desvelar su pasado y accede a emplearlo en su empresa. Pero la intención de Ramey no es dedicarse mucho tiempo a trabajar y una vez que elabora su plan finalmente descubre sus cartas: chantajear a Ingram con revelar su identidad real a cambio de dinero. En una hábil maniobra Ramey engaña a Ingram consiguiendo los 25.000 dólares, su pozo petrolífero y consigue que vuelva de nuevo a la cárcel. Éste no tiene otro remedio, a pesar de su inocencia, que tratar de cumplir la injusta condena, pero las penurias económicas que pasan su mujer e hijo hacen que intente escapar de nuevo del campo de  trabajos forzados donde es enviado.

El trabajo de Robinson está a la altura esperada, tanto en los momentos más afables como en los más duros. La escena donde Ingram encuentra su motivación para el empleo del pico en los trabajos forzados imaginando que es a Ramey a quién está dando su merecido es de las mejores de esta película. Asimismo es formidable la labor de Gene Lockhart como secundario, da todo un recital como antagonista.  En cierta forma hay paralelismos entre Robinson como actor y su personaje en este film, ya que ambos tratan de huir de un pasado asociado con la delincuencia, pero tanto Robinson como actor y Ingram como inocente del robo que le llevó a la cárcel no pueden evitar ser víctimas de su pasado.

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