KID GALAHAD (1937)

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Nick Donati (Edward G. Robinson) es un hábil e impetuoso promotor de boxeo, su púgil no ha seguido sus instrucciones en un combate y es despedido, pero pronto descubre que Turkey Morgan (Humphrey Bogart), promotor rival y gángster, amañó esa pelea sobornando a su boxeador. Nick quiere devovérsela a Morgan inmediatamente pero su novia Fluff Phillips (Bette Davis) le convence para que se tome su tiempo. Durante una fiesta que da Donati en un hotel le envían a un botones llamado Guisenberry (Wayne Morris), que es un humilde granjero que nada más llegar a la ciudad consigue ese trabajo en el hotel. En la fiesta irrumpen Morgan y su gente para regodearse ante Nick del último combate entre sus boxeadores, pero acaban molestos porque Guisenberry resulta irresistible a las mujeres y se dedican a humillarle, Fluff se interpone y durante la refriega el botones tumba de un puñetazo al boxeador de Morgan, que es el actual campeón de la categoría de pesos pesados. Nick ve claro el potencial del Guisenberry, cree que con tiempo puede hacer de él un campeón que derrote al púgil de Morgan y así tomarse la revancha, pero lo que no espera es que su pupilo va a enamorar a las dos mujeres en la vida de Nick: su novia Fluff y su hermana, recién salida de un colegio de monjas.

Kid Galahad, lejos de ser una de las mejores películas en la filmografía de Michael Curtiz, es un buen y entretenido film sobre el boxeo, hasta ese tiempo quizás de lo mejor que se había hecho en Hollywood sobre ese mundillo, aunque tal vez para atraer también a otro tipo de público a lo pugilístico se le añade romance y un poco de drama, lo cual sería un acierto, ya que la película tuvo una muy buena recepción en taquilla. Las escenas del ring están muy bien filmadas aunque la técnica que exhiben los boxeadores pueda resultar demasiado básica. En Kid Galahad tenemos una muy buena actuación de Edward G. Robinson en su papel de promotor, que tiene que ser frenado continuamente por su novia para no precipitarse en sus decisiones. Nick Donati es un tipo duro pero también afable, que sabe lidiar con sus rivales gángsters y que al mismo tiempo trata de que su familia no se mezcle en ese mundo plagado de gente aviesa. No es demasiado afectuoso con su novia, que es más como una hermana mayor sensata que frena su ímpetu, pero sabe manejar a la prensa y se mueve como pez en el agua en un mundo donde los rufianes meten baza en  todo lo que pueden.  Si un actor podía mezclar en su actuación un comportamiento altanero con un punto de ternura y añadir toques de comedia sin resultar forzado en ningún momento, ese era Robinson, que está  brillante durante todo el film, y especialmente encantador en la escena en la que visita a su madre con la que habla en italiano, una madre interpretada por la española Soledad Jiménez. Bette Davis, lejos aún de lo mejor de su carrera, cumple en su papel de mujer inteligente y sensible, que sabe quitarse de en medio a pesar de enamorarse del pupilo de su novio. Bogart en uno de sus típicos papeles  de esa época, tan implacable, amenazador y codicioso como siempre, que saca partido de su personaje aunque sea demasiado unidireccional. También Wayne Morris (que posteriormente se convertiría en un héroe de guerra) y Jane Bryan están correctos interpretando a un granjero que llega a la ciudad y a una chica de campo que acaba de salir de un convento respectivamente, una pareja perfecta por la simpleza que eran capaces de lograr en sus actuaciones, algo que agradecen los personajes que interpretan en Kid Galahad.

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No era ningún secreto en Hollywood que Bette Davis y Edward G. Robinson nunca se llevaron bien, ni durante el rodaje de Kid Galahad ni posteriormente. Para empezar Robinson quería que Jane Wyman interpretara a Fluff y que Jack Warner se decidiera por Davis no le sentó nada bien. A pesar del Oscar que recibió Bette Davis por Peligrosa el año anterior a Robinson le parecía que estaba bastante verde, llena de amaneramientos y que de ninguna manera podía interpretar a alguien sensible, ya que ella era fría como el acero. Tampoco le sentó nada bien que Bette Davis alabara tanto y tan constantemente a Paul Muni, el gran rival de Robinson. A ella por su parte no sólo le irritaba que el actor percibiera mucho más dinero que ella por la película, su aspecto físico le disgustaba enormemente y las escenas en las que se besaban le desagradaban, aunque reconocería, no muchas veces, que él, a pesar de su físico, tenía talento para actuar. Con el paso de los años Robinson admitiría que Bette Davis había mejorado mucho, sobre todo por papeles como el de Eva Al Desnudo, pero que el actor se negara a colaborar económicamente en una campaña organizada por Davis para recaudar fondos a favor de emigrantes británicos a causa de la Segunda Guerra Mundial decía mucho de la animadversión que le causaba a Robinson, siempre tan dispuesto a colaborar en ese tipo de causas y que incluso llegó a donar dinero para ayudas a víctimas de la Guerra Civil Española.

El proyecto para hacer una película sobre Napoleón que supuestamente Robinson iba a protagonizar junto a su esposa Gladys no se terminaba de materializar, y sin papeles que le interesaran después de Kid Galahad aprovechó unas reformas de su casa para tomarse unas vacaciones en las que regresó a Nueva York. Un retorno triunfal a su ciudad, donde visitó a sus familiares y amigos, se dió un baño de popularidad y volvió a los teatros que vivieron sus primeros éxitos como actor. Se sorprendió al ver que en uno de los callejones del teatro de la Calle 45 aún se conservaba algo que escribió tiempo atrás: Ánimo, que vienen tiempos mejores. Firmado: Edward G. Robinson. Supo también de los halagos recibidos de parte de uno de sus amigos y uno de sus músicos preferidos, Igor Stravinsky, que declaró públicamente que Robinson era su estrella de cine favorita, algo que le llenó de orgullo y que su representante se encargó de difundir ampliamente. Pero no todo era de color de rosa, su mujer, que siempre se había mostrado como una persona vital y radiante de felicidad, empezó a dar muestras de un carácter sombrío y depresivo. Aunque Robinson diría que tal vez tuvo que haber prestado más atención a su mujer lo cierto es que los médicos tampoco previeron en esa época el desenlace de su estado mental.

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3 respuestas a KID GALAHAD (1937)

  1. Addison de Witt dijo:

    No la he visto y la verdad es que me he quedado con ganas, la busco y te cuento, tiene buena pinta el argumento, un pelin enrrebesado como a mi me gustan jejeje…
    Que crónicas tan bien documentadas y explicadas, felicidades.
    Saludos.

    • gonzalo120w dijo:

      Muchas gracias, esto es algo que hago por pura admiración hacia un actor y un personaje y supongo que eso se notará. A mi esta película según la he visto más veces va creciendo. No esperes un clasicazo pero si que es un buen ejemplo de cine entretenido y de calidad de esa época, eso sí, y si encima tienes delante a un reparto como ese, pues mejor. Me suele pasar con películas de Michael Curtiz, que las aprecio más con el tiempo, como la estupenda Yanquee Doodle Dandy, una película que no te da respiro con un Cagney genial.

      • Addison de Witt dijo:

        Yanquee Doodle Dandy es genial, aunque no se destaque el gran Cagney como un bailarin de excelencia, lo hace bien sin mas, pero es una película emocionante, a pesar de lo fachilla que es…
        Saludos.
        Por cierto yo adoro a Curtiz, uno de los grandes el loco hungaro…

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