LARCENY INC. (1942)

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‘Pressure’ Maxwell (Edward G. Robinson) es un delincuente que va a salir de la cárcel y tiene la idea de reformarse e ir por el buen camino, a pesar de tener una proposición muy interesante de otro recluso, Leo Dexter (Anthony Quinn), para un plan de robo a un banco. Una vez cumplida su deuda con la sociedad y viendo la imposibilidad de conseguir un préstamo que le ayude a empezar un negocio legítimo vuelve sobre el plan de Dexter y, sin comunicarle nada, compra una tienda de maletas contigua al banco objeto del robo planeado. El sótano del local está a poca distancia de la caja fuerte del banco, por lo que Maxwell planea junto a sus secuaces hacer un túnel para acceder a ella, usando mientras tanto la tienda de maletas como tapadera. A pesar de que antes de cambiar de propietario la tienda no resultaba rentable todo cambia gracias a las estrategias comerciales de Jeff Randolph (Jack Carson), un representante de una marca de maletas que se enamora de Denny Costello (Jane Wyman), ahijada de Maxwell. La tienda es un éxito y ello aumenta la dificultad para llevar a cabo los planes para hacer el túnel, a lo cual tampoco ayuda la popularidad de Maxwell entre los otros comerciantes de la zona, al que le atribuyen que el estado de obras en que se encontraba esa calle haya finalizado a tiempo de la época de compras navideñas. Todo eso hace dudar a Maxwell de la conveniencia de seguir con el plan del robo del banco, hasta que Leo Dexter es informado por uno de sus secuaces de las actividades de su antiguo compañero de prisión y no duda en pensar que se están aprovechando de su plan original sin contar con él.

Tercera colaboración entre el prolífico director Lloyd Bacon y Edward G. Robinson, y tercera comedia que gira en torno al mundo de los gángsters con unos parámetros similares: el gángster que quiere dejar de ir contra la ley. Quizás Larceny Inc. sea superior en su conjunto a las otras dos, A Slight Case Of Murder y Brother Orchid, y es que se trata de una comedia bastante anárquica donde no hay respiro en ningún momento. La primera parte del film de Woody Allen, Granujas De Medio Pelo, es prácticamente un calco de Larceny Inc, que está basada en una obra de teatro llamada The Night Before Christmas, de S. J. Perelman. La película, al ser estrenada en Abril de 1942, no es muy de extrañar que pasara desapercibida en taquilla y es que no es muy habitual que una película con una parte final bastante navideña se estrenara en esa época. No es una de las interpretaciones esenciales de la carrera de Robinson aunque si que ofrece una actuación muy completa en una comedia con acción, gángters y agudeza verbal, donde su personaje domina a sus compinches a base de ingenio y donde se puede ver a Robinson disfrazado de Santa Claus. Está muy bien arropado por sus secuazes, secundarios de buen nivel como Broderick Crawford y Edward Brophy, pero destaca, como no, Anthony Quinn, en un papel corto pero muy bien aprovechado. Es prácticamente el único de los personajes del film que es totalmente ajeno al tono cómico, un gángster a la vieja usanza, al que no le interesa el futuro, solo quiere saber del aquí y ahora. También se puede ver a una joven Jane Wyman, a la que ya quiso Robinson como compañera de reparto en Kid Galahad, y a Jackie Gleason en un papel breve pero muy divertido.

Esta fue la última película de Edward G. Robinson en la Warner, a partir de entonces continuaría con su carrera sin pertenecer a ningún estudio, aunque como freelance volvería a participar en algunas películas más de ese estudio en años posteriores. Ya desde hacía tiempo la Warner estaba deseando dar por terminada su relación laboral con el actor por su continuo rechazo a gran parte de los papeles que le ofrecían, y puede ser que la gota que colmó el vaso fue que después de recomendar la obra a la Warner en la que se insipiró Larceny Inc. (su esposa Gladys le convenció de que podía ser una película interesante) pusiera pegas para participar en ella. Además de eso la Warner tenía a un actor de casi 50 años, al mayor de los que tenía con contrato, al que sólo se le podían ofrecer papeles principales y por otro lado a Robinson muchos de los proyectos que le ofrecían en esos años le parecían una ofensa, sintiéndose agraviado, creía que muchos de los papeles de prestigio que podían haberle ofrecido iban a parar finalmente a Paul Muni. Por esos días limaría asperezas con su rival en la Warner después de la participación de ambos en un homenaje a los judíos ejecutados por los nazis en el Madison Square Garden de Nueva York. Después de tantos años de rivalidad terminaron por tener una buena relación, tal vez ayudara que también Paul Muni hubiera acabado fuera de la Warner por esa época.

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En realidad Robinson no llegaría a cobrar nada por su trabajo en Larceny Inc., de hecho en 1942 donó todas sus ganancias al ejército, excepto el dinero para pagar impuestos. Pero pasó algo que hizo que el FBI se empezara a fijar más en sus actividades y fue la labor de él y su mujer como promotores en la celebración de unos conciertos en beneficio de Rusia que se celebraron en Los Angeles, pero el apoyaba por igual a cualquiera que fuera enemigo de la Alemania nazi. Es muy posible que esa fuera la primera piedra en los problemas que tuvo más adelante por su supuesto comunismo, sin importar mucho toda la ayuda económica y personal al ejercito norteamericano. Aprovechando su inactividad cinematográfica estuvo apoyando a las tropas americanas desplegadas en Gran Bretaña, tanto actuando para los soldados en persona y trabajando en la radio de la BBC.

En aquellos días los Robinson volvieron a su remodelada casa después de unas obras que parecieron interminables. Al fin el actor podía tener toda su colección de arte como siempre había querido, en teoría estaba en la cima de su carrera, que le había llevado a conseguir tener un estatus económico que le permitía tener prácticamente un museo lleno de obras de arte en su propia casa. Pero aunque el estado mental de su esposa seguía preocupándole no supo de su alcance real hasta que las noticias del ataque japonés en Pearl Harbor le afectaron profundamente. No se sabe si fue debido a ello, pero Gladys se convirtió en maníaco depresiva y pasó por tratamiento de choque. Aunque tenía épocas que parecía haber dejado atrás sus problemas terminaba volviendo a sus cambios de humor. Se convirtió en algo que parecía no tener remedio, su actitud hacia su marido pasaba del todo a la nada, y un buen día Robinson se encontró por sorpresa con una demanda de divorcio de su mujer.

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