TALES OF MANHATTAN (1942)

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Tales Of Manhattan (Seis Destinos) consta de seis diferentes historias en las que un traje, supuestamente maldito, es decisivo protagonista y enlace entre todas las partes de la película. Está dirigida por Julien Duvivier y se rodó en la época del ataque japonés a Pearl Harbor. En la primera parte, Charles Boyer interpreta a una estrella de Broadway, lleva el traje a pesar de saber que para el sastre que lo hizo está maldito. Es una historia en la que planea huir con Rita Hayworth, que interpreta a la mujer de Thomas Mitchell. El traje pasa entonces a otro relato, más romántico, con Henry Fonda y Ginger Rogers, en la que para encubrir a su amigo el personaje de Fonda debe mentir y decir que el traje es suyo. Luego le toca a Charles Laughton interpretando a un músico que se debe meter en un traje que le queda pequeño para debutar como músico profesional en público. Después le toca el turno a Edward G. Robinson, como antiguo abogado que está sumido en el alcoholismo, la depresión y la pobreza, pero que recibe una invitación para asistir a una reunión con sus antiguos compañeros de Harvard, en el hospicio consiguen el traje y se lo ofrecen para que pueda estar presentable en esa reunión, en la que se encuentra a todo un George Sanders como principal antagonista. Más tarde el traje va a parar a W. C. Fields, personaje que da charlas en contra del alcohol para la burguesía, con Margaret Dumont a la cabeza, y que no sabe que han saboteado las bebidas del acto añadiendo aquello que critican. Para finalizar, la acción pasa a un poblado de agricultores negros, allí llega por error y desde un avión el traje y el dinero robado por unos ladrones.

Cada una de las diferentes historias tiene sus puntos positivos, pero también negativos. Una película algo pretenciosa pero entretenida. Como conjunto es una pena que tener tantísimo talento reunido no se hubiera hecho algo más acorde a la categoría de la mayor parte del reparto. En la primera parte destacan Rita Hayworth y especialmente un magnífico, como siempre, Thomas Mitchell, aunque no me convence mucho el desenlace. Ginger Rogers y Henry Fonda brillan en una de las más flojas partes del film mientras que Charles Laughton está a su nivel, algo que no se puede decir de ese capítulo en especial. La historia con Edward G. Robinson, aparte de ser la más larga del film, es posiblemente la mejor desarrollada y más creíble. Magnífico y conmovedor Robinson en su papel de abogado de éxito al que las malas elecciones le condenaron a la pobreza y al alcoholismo. Me sobra uno de sus compañeros que da mucho la nota en la fiesta, insoportable, pero tampoco se puede decir que eche a perder totalmente ese episodio. La parte con W. C. Fields es eso, puro W. C. Fields. En poco menos de 9 minutos protagoniza no sólo los momentos más divertidos con su característico sentido del humor, asimismo muestra todo su irreverente talento, un huracán en pantalla, algo sencillamente impresionante. Fields nunca mostró en ninguno de sus films unas cualidades como actor que pudieran servir para comparar su talento interpretativo, para bien o para mal, con otros actores, pero ni falta que le hizo, era alguien nacido para la comedia y que dominaba la escena aunque nunca se sabrá que pudo haber hecho si hubiera pretendido hacer algo que se saliera de sus típicos personajes misántropos. Cierra 6 Destinos una historia algo floja, utopía imposible llena de santurronería y buenas intenciones, un poco cargante y demasiado a lo Tío Tom, incluso para la época.

Una de las anécdotas del film es que la mayor parte del impresionante reparto se quejó en grupo por el caché de W. C. Fields, se dice que ese fue el motivo por el que las escenas del cómico no aparecieron en las primeras proyecciones del film, aunque también hay quien dice que la historia protagonizada por Fields y Margaret Dumont se salía del tono general del resto de la película, que no encajaba. Esa parte, la más corta del film y que iba entre la de Robinson y la última con el poblado de los campesinos negros, afortunadamente se rescató para las ediciones del film en dvd, aunque hay que decir que está incompleta, ya que no se explica como el personaje de Fields se deshace del traje de nuevo. Al estrenarse la película se aprovechó para que Edward G. Robinson, Charles Laughton, Rita Hayworth, Henry Fonda y Charles Boyer añadieran sus huellas y firmas al cemento del mítico Teatro Chino de Grauman en Hollywood.

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Tales Of Manhattan fue uno de los pocos trabajos que hizo Robinson en 1942, un año de escaso bagaje cinematográfico del actor de origen rumano. Esta es una película sobre la que no guardaba ningún recuerdo, bueno o malo, en su autobiografía, y es que en esos días, en su cabeza, el cine estaba en un segundo plano. Su principal interés estaba en el inicio de la intervención de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Intentó colaborar más activamente con el ejército, pero con la edad que tenía, cerca de los 50, tuvo que limitarse a participar en actos para ayudar a que el ejército consiguiera más fondos o a entretener a las tropas.

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