THE LITTLE GIANT (1933)

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Chicago, año 1933. Franklin D. Roosevelt promete que de resultar elegido presidente en las elecciones de ese año abolirá la prohibición del alcohol, algo que atañe a Bugs Ahearn (Edward G. Robinson), el Barón de la Cerveza de Chicago, mafioso tan eficaz como tosco, que ve como el principal de sus ilícitos negocios termina por irse al garete por la aplastante victoria de Roosevelt, que autoriza la elaboración de cerveza y vino. En pocos meses volverán a haber bebidas alcohólicas legales, por lo que Bugs decide que es el momento de apartarse de la vida criminal que le ha reportado una fortuna pero de la que lleva tiempo deseando alejarse por el estrés que le causa, así que cierra todos sus chanchullos, sin dejar de aclarar a sus rivales que se va porque le da la gana. California es su objetivo, más concretamente Santa Bárbara, lugar que le parece perfecto para asentarse, culturizarse y ampliar su círculo social con gente que esté más cercana a sus pretensiones. Se instala en un hotel de lujo con Al Daniels (Russell Hopton), amigo de toda la vida con el que ha compartido mucho, aunque los objetivos de los dos amigos son muy diferentes, Bugs está interesado en la cultura, el arte, el refinamiento y la alta sociedad, y Daniels prefiere ligar con camareras y jugar a las cartas en antros. Pasan los días pero nadie se digna ni a dirigirles la palabra en los elegantes actos sociales en los que hacen acto de presencia, lo que le sirve a Bugs para comprobar que los californianos son más esnobs de lo que hubiera podido pensar. Cuando decide ir hasta San Francisco por unos días para complacer a su amigo se encuentra en el camino a Polly Cash (Helen Vinson), a la que reconoce de haberla visto anteriormente y a la que cree herida ya que ha visto a su caballo trotando solo, pero ella está descansando, aunque como su caballo ha vuelto a la cuadra por su cuenta ella necesita que alguien la lleve hasta su casa. Para agradecer el favor invita a Bugs a una merienda que ofrece en días posteriores. El ex-gángster se ha quedado prendado de ella y mientras se encuentra comprando ropa para la ocasión un hermano de Polly le escucha hablar de su excelente situación financiera, aunque cree que es un empresario y no sabe de su pasado delictivo. Polly no sólo no siente ningún interés especial por Bugs, incluso le parece grotesco, hasta que descubre por su hermano de su capacidad económica, por lo que le acepta como novio con la intención de arrebatarle su fortuna, un asunto en el que los Cash tienen una dilatada experiencia. Bugs contacta con Ruth Wayburn (Mary Astor), una agente inmobiliaria que le ofrece en alquiler con opción a compra una gran mansión en una zona muy exclusiva. Ruth le oculta a Bugs que esa mansión es la única pertenencia que le dejó su padre, que fue una de las muchas víctimas de los tejemanejes de los Cash, al que arruinaron y acabaron con su salud y su vida. Ruth también consigue que Bugs contrate al antiguo personal que tenía a su servicio su padre en la mansión, pero no sólo eso, ella también es contratada como asesora por el antiguo capo, que reconoce en ella a alguien que le puede guiar en un mundo tan diferente a su Chicago. Bugs, tan espabilado entre gángsters, es un primo absoluto entre ladrones de guante blanco, y los Cash aprovechan para sacarle dinero de todas las maneras posibles: le convencen de que su torpeza como jugador de polo no es tal y le venden caballos a muy altos precios para que pueda participar en un equipo local, le convencen para la compra de un yate que le reporta comisiones al hermano de Polly y compra una fraudulenta compañía inversora que pertenece en parte al padre de Polly que sirve para robar los ahorros de sus clientes. No sólo la torpeza de Bugs le impide ver lo que le están haciendo, tampoco es capaz de advertir que Ruth, que en un principio no sabe nada de su pasado, se ha enamorado de él y es prácticamente la persona más honesta con la que ha tratado en California, a pesar de que llevada por la desesperación le ha ocultado su situación personal y su pasado con los Cash. Pero todas las mentiras empiezan a llegar a su final cuando en las columnas de sociedad de California aparecen artículos sobre el pasado delictivo de Bugs Ahearn.

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Primera comedia de gángsters en la que participó Robinson y con la que demostró la variedad de su talento como actor en una actuación que parte de Rico Bandello pero que rápidamente avanza hacia algo más. Dirigida por Roy Del Ruth, poco antes de la aparición del código Hays, Pequeño Gigante, con un guión basado en hechos reales de su época como son el fin de la ley seca, la depresión y sus consecuencias en la economía de los ciudadanos, es un típico producto de la Warner de esos años. Ritmo vertiginoso de principio a fin, sin tiempo para profundizar mucho pero logrando una buena y divertida película que pasa como un suspiro. Es un film que va de menos a más, al igual que la actuación de un fenomenal Robinson, que le da un empuje decisivo al film con momentos en los que tiene tiempo de mostrar su lado más a lo Little Caesar y de mostrar momentos de pura y estupenda comedia. Consigue ser enormemente convincente tanto como un capo mafioso de Chicago y nuevo rico que elige California para intentar integrarse de manera un tanto tosca y torpe en la alta sociedad californiana. Poco importa cómo se haya ganado la vida hasta entonces ni de lo ciego e idiota que le vuelve enamorarse de una peligrosa embaucadora, en la pantalla ese Bugs Ahearn resulta un personaje encantador y entrañable. Realmente el film empieza despegar en las escenas en las que Robinson interactúa con sus compañeras femeninas de reparto. Muy bien Helen Vinson como roba-fortunas y también una deliciosa Mary Astor como buena chica, con la que Robinson tiene los mejores momentos de la película. Parte de las escenas más divertidas del actor son las que se sirven de su escasa estatura física y de sus nulas aptitudes deportivas para hacer comedia. Pero la película también sorprende más allá del trabajo del reparto y siendo un film de la época pre-code nos encontramos con situaciones y diálogos impensables en producciones realizadas tan solo pocos meses después. Comentarios sobre la adicción a drogas duras y ver a Robinson diciendo una frase como “el peor matón de Chicago llega aquí y le despluman unos maricones con pañuelitos” es algo que sorprende y divierte. También las referencias artísticas, culturales y filosóficas perpetradas por el garrulo de Bugs Ahearn son de lo mejor del film, aunque lo más llamativo es que unos mafiosos son lo que hacen justicia en el expolio de una entidad de inversiones a trabajadores a los que han robado los ahorros de toda la vida. También se puede catalogar como rareza el hecho de que Robinson como gángster no sólo no acabe muerto o en prisión, es que incluso se lleva a la chica.

Durante unas escenas que se filmaron para The Little Giant en la que su personaje rescataba a Helen Vinson de un caballo desbocado en carrera hubo un accidente causado por la repentina aceleración de uno de los caballos mecánicos que se emplearon para rodar algunas tomas, haciendo que los dos actores cayeran violentamente al suelo. La peor consecuencia fue la semana que Vinson pasó hospitalizada haciendo que la fecha de finalización del film se retrasara. Las escenas se quedaron en la sala de montaje, aunque eso no fue lo peor que pasó durante el rodaje del film, hubo un gran terremoto en Los Angeles en esa época, algo que según dicen se puede apreciar en alguna escena. The Little Giant fue la segunda ocasión en la que Robinson coincidió en una película con Mary Astor, una actriz con quien tenía una muy buena relación, se profesaban mutua admiración y como Astor decía en su autobiografía, actuar junto a Robinson era algo que le agradaba, había buena química en lo personal y en lo profesional.

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El rodaje de The Little Giant se llevó a cabo durante las semanas previas al nacimiento del primer y único hijo de Robinson, Edward G. Robinson Jr., lo que le causó bastante estrés al tener que dejar durante la realización del film a su mujer a miles de kilómetros de distancia. Gladys se quedó en Nueva York atendida por un doctor de absoluta confianza para el matrimonio, Robinson dudaba de que en Los Angeles pudiera haber un doctor del nivel del que tenía haciendo un seguimiento del estado de su mujer en Nueva York, por lo que prefirieron que ella pasara la fase posterior al parto en la gran manzana.. Además en esos días Hollywood se encontraba en estado de paranoia debido al secuestro del hijo de Charles Lindberg el año anterior y  El actor intentó aplazar el inicio o directamente no hacer la película, pero desde la Warner le avisaron de que perdería la parte del salario correspondiente, lo cual no podía afrontar. Antes de la película y haciendo compañía a su mujer en Nueva York se dejaba caer por Broadway para ver a antiguos amigos, aunque muchos de ellos habían tomado el mismo camino que él, pero cada vez que hacía acto de presencia por la zona donde dio sus primeros pasos como actor se formaba un caos en torno a él, con multitudes pidiendo autógrafos y algunas veces encuentros con verdaderos tipos duros con alguna bebida de más que querían comprobar de primera mano lo duro que podía ser el actor en persona, lo que le llevó a desistir de esas visitas. También intentó aprovecharse de la cláusula que se incluía en su contrato con la Warner de que podía dedicarse a hacer teatro cuatro meses al año, pero pudo comprobar lo ridículo del asunto. Ese tiempo era muy poco para ensayar, estrenar y tener una obra en el cartel. Pero lo que más le preocupaba de volver a Hollywood para rodar The Little Giant era como podía afectar su ausencia a su mujer, si eso podía hacer que ella se sintiera abandonada o si podía creer que no quería al niño, pero el doctor que se ocupaba de Gladys le dijo que no se preocupara, que su ausencia no iba a suponer un problema para el desarrollo del embarazo y que incluso era recomendable, a su mujer le irritaba que su marido le dedicara una atención desmedida y que la tratara todo el tiempo como si fuera de cristal.

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2 respuestas a THE LITTLE GIANT (1933)

  1. Good grief! I need to catch up on your blog, and on my Edward G Robinson films! I’m so bogged down with work right now, I’m barely keeping my head afloat with Bogart posts! Thanks for you continued work to document Robinson’s films!

    • gonzalo120w dijo:

      Thank you! I look forward to read about Casablanca in your blog. I watched again the movie the other day and my consideration about it has grown even more! And all that wonderful extras from the 70’s anniversary edition are great, I’m enjoying all that stuff these days.

      Cheers!

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