GOOD NEIGHBOR SAM (1964)

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Sam Bissell (Jack Lemmon) es un creativo de la empresa de publicidad Burk & Hare, hastiado después de llevar 6 años haciendo lo mismo y sin ver ningún progreso en su carrera llega incluso a plantearse un cambio de aires, pero todo cambia después del intento de su empresa por hacerse con una suculenta cuenta para llevar la publicidad de la empresa de Simon Nurdlinger (Edward G. Robinson), importante granja que se dedica a la puesta en el mercado de productos básicos como pollos, huevos y leche. Nurdlinger, tan puritano como excéntrico, está a punto de rechazar la propuesta de Burk & Hare no sólo debido a la línea artística elegida, que le parece repulsiva y obscena, también ha podido saber por unos informes que ha encargado que quienes han diseñado esa campaña llevan una vida sometida al vicio, a la lujuria y los excesos. De todas formas Burk & Hare no da su brazo a torcer e intenta convencer a Nurdlinger ascendiendo a Bissell y haciendo que se ocupe de esa cuenta, algo que encanta al empresario ya que Sam es una persona modélica, con buena imagen, casado con Minerva (Dorothy Provine), padre abnegado y alejado de la inmoralidad de sus jefes y compañeros. Todo parece ir bien para los Bissell, que en esos días ven como tienen como nueva vecina a Janet (Romy Schneider), amiga de Minerva, divorciada de Howard Ebbets (Mike Connors), que ha heredado 15 millones de dólares. Todo bien excepto porque el testador dejó instrucciones para que en caso de Janet no anulara su divorcio la herencia iría a parar a otros familiares, algunos de los cuales se personan para indagar, pero por suerte no conocían físicamente a Howard y Janet improvisa haciendo creer a sus tíos que Sam es su marido Howard. Como se siente vigilada Janet acompaña a Sam al trabajo y para evitar sospechas que hagan peligrar la herencia se besan en la entrada de Burke & Hare, siendo observados también por sus compañeros y Nurdlinger, que le estaban esperando y tampoco conocían a la mujer de Sam, por lo que piensan que Janet es Minerva. Es tal la mojigatería de Nurdlinger que Sam decide no hablar de los problemas de Janet y no le queda más remedio que para intentar no perder el ascenso y la cuenta de la granja que, con el consentimiento de su esposa, seguir el juego, al que se une Howard, que aparece para recuperar a su mujer y es informado del asunto de la herencia, por lo que accede a ayudarla yéndose a vivir a la casa de los Bissell mientras Sam tiene que irse a vivir con Janet y hacerse pasar por su marido.

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Interesante comedia de enredo con un guión hábil en su mayor parte y que cuenta con el atractivo de un buen y eficaz reparto. Jack Lemmon, excelente y a la altura de sus mejores papeles cómicos en los que se movía como pez en el agua, ese tipo de personajes tan llanos y cercanos, demasiado buen tipo para según qué situaciones pero siempre encantador. Por muchas veces que hiciera papeles similares nunca cansa ver al gran Jack Lemmon en acción.  Romy Schneider, guapísima y brillante, encaja de maravilla junto a alguien tan grande como Lemmon, y tanto Dorothy Provine como Mike Connors también tienen buenos momentos en esta comedia. Robinson, que aunque está lejos de sus mejores papeles cómicos y sólo cuenta con un papel muy secundario al menos consigue en sus escasas apariciones resultar muy divertido dando vida a ese extravagante y santurrón empresario que no duda en ser el azote de los depravados publicistas que quieren convertir la imagen de su negocio en un símbolo de la degeneración de esos días. Este film, que tiene ciertos paralelismos con esa serie tan brillante sobre publicistas como es Mad Men, aunque más en clave de humor, fue tratada desigualmente por la crítica aunque fue una de las más taquilleras de ese año, que fue uno en los que Edward G. Robinson estuvo más solicitado desde hacía mucho tiempo, participando hasta en cuatro películas y dando muestras de lo amplio de su registro interpretativo.

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4 respuestas a GOOD NEIGHBOR SAM (1964)

  1. Addison de Witt dijo:

    Recuerdo haberla visto hace años, pero la tengo casi olvidada, la recuerdo rápidamente, adoro Mad Men asi que todo va a salir genial, Edward no tenía limite en sus registros.
    Buen fin de semana.

  2. gonzalo120w dijo:

    El límite de Robinson, Laughton o Peter Lorre lo marcaba su físico y los prejuicios de la industria del cine. Está muy claro que actores de ese calibre se atrevían con todo.
    Saludos.

  3. plared dijo:

    Película de sutil humor, no exento de mala leche. Algo que en el cine de hoy en día hecho bastante en falta. Por cierto muy buena selección de peliculas veo por aquí. Algunas de las que apenas me acuerdo. Tendré que bucear entre ellas. Cuidate

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