THE HOLE IN THE WALL (1929)

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Jean Oliver (Claudette Colbert) sale de la cárcel después de haber sido acusada falsamente de robo. planea vengarse de la mujer que le tendió la trampa secuestrando a su nieta para hacer que lleve una vida delictiva. Intenta pedir ayuda a una antigua amiga, que actúa bajo el nombre de Madame Mystera (Nellie Savage) como vidente estafando a incautos con la sofisticada ayuda de The Fox (Edward G. Robinson) y su banda de timadores, pero Madame Mystera ha muerto en un aparatoso accidente de tren, aunque su cadáver no ha sido identificado, así que The Fox y sus colegas optan por ofrecerle el trabajo de la fallecida vidente a Jean para seguir aprovechándose de quienes creen que pueden comunicarse con sus familiares fallecidos. Pero Gordon Grant (David Newell), un ambicioso reportero que quiere hacerse un nombre ayudando a la policía a resolver el secuestro empieza a atar cabos respecto a Madame Mystera.

backroom

Tercera película de la filmografía de Edward G. Robinson y su debut en el cine sonoro junto a Claudette Colbert. El rodaje se llevó a cabo al mismo tiempo que el actor estaba actuando en Broadway con la obra A Man With Red Hair, donde interpretaba a un loco psicópata. La estética del film es muy interesante, así como la ambientación, pero el argumento, que presenta defectos que restan mucho valor al conjunto, y la técnica, un tanto chapucera en algunos momentos, lo dejan como una curiosidad y poco más, aunque resulta hilarante la escena del accidente ferroviario con unos “gloriosos efectos especiales”. Tampoco ayuda mucho la extraña mezcla de cine sonoro con algunas escenas que fueron rodadas como mudas en las que además la banda sonora es inexistente. Al menos la película sirvió como primera experiencia en el cine sonoro para Robinson y Colbert, que se fueron adaptando a rodar con diálogos como pudieron, con voces que algunas veces se escuchan mejor o peor. El personaje de Robinson no dista mucho de lo que haría posteriormente en films como Outside The Law o The Widow From Chicago, por no decir de Little Caesar. Su actuación en la obra teatral The Racket, que finalmente catapultó a Robinson como una auténtica estrella de Broadway, no pasó desapercibida en las representaciones en Los Angeles para gente como Mervyn LeRoy o Irving Thalberg, pero el actor después de sus nefastas experiencias anteriores en Hollywood no se veía volviendo a hacer cine. Pero lo que no lograron LeRoy o Thalberg sí pudieron algunos ejecutivos de Paramount, que vieron a Robinson ideal para interpretar al sibilino The Fox en The Hole In The Wall, una adaptación cinematográfica de una obra teatral, que para Robinson suponía algo más respetable que muchos otros films. Le convencieron de que podría compaginar el rodaje con su trabajo en Broadway y al asegurarse de que The Hole In The Wall estaba fuera de los parámetros de Hollywood, así como por el dinero que le ofrecieron, terminó dando su brazo a torcer para participar en una película cuyo resultado final no fue muy de su agrado una vez más. Tuvo la ocasión ver el film antes de su estreno y la experiencia de verse y oírse le horrorizó, su presencia física le frustraba y su entonación le resultaba pretenciosa como poco, lo que le motivó a no querer asistir al estreno y de hecho evitó volver a enfrentarse con el visionado de The Hole In The Wall durante el resto de su vida, a pesar de que Claudette Colbert, después de asistir al estreno, le mandó un telegrama diciéndole que podía haber sido peor. Su imagen, su presencia y su intensidad en The Hole In The Wall son algo ya destacable, aunque aún mejoraría sus habilidades hasta su explosión con el clásico de Mervyn LeRoy. Una de las conclusiones que sacó Robinson con respecto al cine es que con el inicio del sonoro una de las ventajas que tenía sobre el teatro era que no tenía que exagerar ni dejarse los pulmones para llegar a todos los espectadores. Por otra parte se dio cuenta de que en el teatro se podía permitir un cierto histrionismo, algo que en el cine era algo que tenía que evitar en lo posible, la mínima sobreactuación quedaba amplificada en las enormes dimensiones de la gran pantalla, tomando como ejemplo a John Barrymore, del que Robinson opinaba que en el teatro era imbatible y en el cine puro histrionismo. 

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2 respuestas a THE HOLE IN THE WALL (1929)

  1. plared dijo:

    Esta la apunto, la verdad es que no reuerdo haberla visto. Cuidate

    • gonzalo120w dijo:

      Por varias razones una película como esta supongo que es para los aficionados más hardcore, no sólo porque realmente no sea una muy buena película precisamente, es que es difícil de encontrar, no hay subtítulos, la calidad de la copia no es muy allá, etc. Pero claro, es el primer film sonoro de Robinson y Colbert, una película histórica, sin duda.
      Saludos.

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