BIG LEAGUER (1953)

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John B. ‘Hans’ Lobert (Edward G. Robinson) dirige la selección de jóvenes talentos para el equipo de béisbol de los New York Giants en sus campos de entrenamientos en Florida. Junto a su sobrina Christy (Vera-Ellen) como asistente tratan no sólo de seleccionar a los mejores, también intentan ayudarles con los problemas personales que puedan tener.

Basada en personajes reales y sirviendo de estreno como director de Robert Aldrich Big Leaguer es un film de bajo presupuesto y muchos altibajos sobre la selección de promesas que deben luchar para hacerse un puesto en la élite del béisbol. Quizás lo mejor de la película sean algunas de las escenas de partidos y entrenamientos de béisbol. Llama la atención la total ausencia de jugadores negros, aunque al menos sí aparece un chico llegado de Cuba que tiene dificultades con el inglés. Todo lo demás pasa sin pena ni gloria. Escenas tras escena el uso y abuso de los tópicos realmente cansa y todo es tan previsible como poco interesante. La parte dramática está repleta de obviedades, con unas situaciones donde la santurronería y el aburrimiento van de la mano. Por tanto, el asunto de las interpretaciones va acorde al resto del film, y aunque no se pueda decir nada malo del reparto tampoco hay nada que resulte ni mínimamente significativo ni rescatable. Todo es material quizás técnicamente correcto pero sin alma. Robinson, que no encaja precisamente con la imagen que se puede tener de un antiguo jugador de béisbol, no puede hacer mucho con un material que se diluye paulatinamente. 

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Robert Aldrich tuvo serías dudas en el rodaje por las escenas de Robinson en el campo de entrenamiento, pensaba que eran terribles y por ello se negó rotundamente a permitir que Robinson pudiera ver las escenas filmadas día a día. Después, el director en una reunión con el actor posterior al estreno, le mintió al decirle que el motivo que tuvo para evitar su acceso a las escenas fue que al ser su primer film no quería ser despedido en caso de que a Robinson no le gustara el material. De todas formas, temiendo que Robinson pudiera averiguar la verdad, Aldrich a partir de ahí trató siempre de evitar a Robinson, que durante esa época se convirtió en abuelo al nacer Francesca, hija de Edward G. Robinson Jr.

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