A SLIGHT CASE OF MURDER (1938)

Imagen

Con el fin de La Ley Seca a Remy Marco (Edward G. Robinson), más conocido como el Barón de la Cerveza, no le queda más remedio que amoldarse a los tiempos y continuar con el negocio de su fábrica de cerveza pero de forma legítima. Eso hace que él y su banda se tengan que deshacer de todas sus armas y operen dentro de la ley, aunque lo más complicado es conseguir que los ex-gangsters se comporten con la clase que demanda la esposa de Remy, Nora (Ruth Donelly), que trata de domesticar a Mike (Allen Jenkins), Lefty (Edward Brophy) y Guissepe (Harold Huber), tres tipos leales pero a los que les cuesta horrores adaptarse a la nueva era de legalidad y refinamiento. Pero pasa que, aunque Remy lo ignore, su cerveza es un brebaje horroroso y su existencia sólo tenía sentido si no había otra cosa, por lo que en pocos años no está muy lejos de arruinarse completamente. Entre las consecuencias de la situación, y a la espera de que de alguna forma todo se arregle, como con las apuestas deportivas, ocurre que no puede permitirse tener a su hija Mary (Jane Bryan) continuando con su educación en el colegio más caro de Europa, por lo que la trae de vuelta desconociendo que se ha prometido con Dick Whitewood (Willard Parker), de buena familia al que Mary conoció en Francia pero del que ignoraba que su intención de ingresar en la policía estatal, algo que es inaceptable para Remy, que por mucho que lleve unos años alejado de los delitos no puede ver a los agentes de la ley. Además y como es habitual en la época veraniega los Marco se retiran a Saratoga llevándose junto a su familia a un chico del orfanato donde Remy se crió y educó, exigiendo llevarse al peor de todos con el fin de intentar enderezarlo. Con todo, cuando llegan a Saratoga se encuentran en una de las habitaciones cuatro cadáveres de antiguos rivales de los que deben deshacerse no sin antes averiguar que pintan allí.

Imagen

 Alocada y encantadora comedia de enredos gangsteriles con un casting pletórico, comandado por un Edward G. Robinson en estado de gracia. Seguro que hay comedias de esos años que han resistido mejor el paso del tiempo pero no deja de ser muy divertido ver esta hilarante película estos días. Está plagada de personajes estrafalarios, situaciones cada vez más absurdas y delirantes, buenos diálogos y frases geniales.  La única queja de Robinson fue que en su opinión Lloyd Bacon no supo sacar todo el potencial que tenía la película, cuyo guión estaba basado en una obra de teatro de éxito por esos años. Se trata de un film ágil, con un guión preciso y una agilidad irresistible. De los papeles cómicos de Robinson siempre preferiré el de The Whole Town’s Talinkg, pero quizás el de esta película no quede muy detrás de esa, junto al de Larceny Inc.

A Slight Case Of Murder fue rodada en la época en la que Robinson empezó a trabajar en el exitoso programa de radio The Big Town, en el que ejercía como productor ejecutivo además de principal estrella junto a Claire Trevor. Un show que duró hasta 1942 y no sólo le reportó mejores beneficios económicos aún que su contrato con Warner, también durante el año de su estreno sólo le superó en audiencia el programa de Jack Benny. Con todo y a pesar de que Robinson estaba más que harto del estereotipo que arrastraba desde Little Caesar aceptó volver a Warner después de hacer The Last Gangster con M.G.M. para interpretar de nuevo a un gángster, aunque eso sí, en tono de comedia y con un guión que le puso muy difícil encontrarle peros. La relación Warner-Robinson no pasaba por un buen momento, no sólo por las continuas quejas y exigencias de Robinson, que seguía rechazando guiones uno detrás de otro, además el estudio consideraba que el actor se había convertido en lo que se llama “box office poison”, alguien que ha perdido su poder de antaño para atraer al público. Pero después de cierto acercamiento Warner le autorizaría participar en el show radiofónico y eso junto A Slight Case Of Murder, que tuvo un gran éxito y entró en la lista de las 10 mejores películas de 1938 según el New York Times, volvió a poner las cosas en su sitio y el binomio Warner-Robinson volvería a vivir una nueva época de éxitos en taquillas, buenas críticas y actuaciones de prestigio con films como Confessions Of A Nazi Spy, Dr. Ehrlich’s Magic Bullet, A Dispatch From Reuter’s o The Sea Wolf.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en comedia, crimen, gángsters y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a A SLIGHT CASE OF MURDER (1938)

  1. Pingback: Este muerto está muy vivo (o no): diez pelis con cadáveres que no son lo que parcen - Cooking Ideas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s