ILLEGAL (1955)

I1

Victor Scott (Edward G. Robinson) es un fiscal de gran (y siniestro) éxito: nadie lleva a sus espaldas tantas sentencias de muerte como él. Se toma su trabajo muy en serio y cada vez que sube al estrado no contempla otra opción que la de ganar. Pero llevar a criminales a la silla eléctrica en realidad no es su objetivo, que es el de ser gobernador, algo que tiene en mente desde la primera vez que abrió un libro de leyes. Ellen Miles (Nina Foch) es su principal ayudante e hija de un amigo fallecido, de la que prometió ocuparse y hacer las veces de padre, aunque Ellen, a pesar de la diferencia de edad, ve a Victor como algo más que un figura paterna, pero el fiscal no tiene tiempo para romances, por lo que su ahijada termina por vincularse sentimentalmente con Ray Borden (Hugh Marlove), detective de la fiscalía. Pero súbitamente el mundo de Victor Scott  se desmorona completamente. Acaba de mandar a Ed Clary (DeForest Kelley) al corredor de la muerte por asesinato, pero antes de que éste llegue a su fatídico final aparece el verdadero culpable, herido de muerte en una confrontación con la policía, y que en sus últimas horas en el hospital confiesa la autoría de varios crímenes, entre ellos el que le ha servido a Ed Clary para ser condenado a muerte. Scott trata de detener la ejecución del inocente al que ha enviado la silla eléctrica, pero es demasiado tarde. Hundido, deja la fiscalía. Prefiere ver a cien criminales libres antes de mandar a otro inocente a la muerte. Se consuela con la bebida, lo que le lleva a compartir alguna noche celda con otros detenidos por embriaguez y escándalo público. Está en sus horas más bajas, pero quiere dedicarse al derecho civil. Le cuesta, su imagen ha sufrido un duro revés y todos quienes le rendían pleitesía le vuelven la espalda. Empieza a recuperase con métodos reprobables que se aprovechan de cualquier recoveco legal para su beneficio. La pericia de Scott llama la atención de Frank Garland (Albert Dekker), mafioso que usa múltiples empresas como tapaderas de turbios negocios y que tiene un informador en la fiscalía, del que obtiene información que le beneficia y le pone en alerta sobre los movimientos que se producen en su contra. A pesar de que Garland fue en sus tiempos un objetivo de Scott, al que poco le faltó para poder imputarle por sus múltiples chanchullos, las circunstancias le llevan al ex-fiscal a trabajar para el mafioso y enfrentarse a su antigua oficina.

I2

 Illegal, de entre todas las películas que Robinson hizo en su etapa más oscura (vetado de las grandes producciones debido a sus problemas con el Comité de Actividades Antiamericanas), quizás sea la más lograda y la que cuenta con una interpretación más completa del actor, (junto quizás a Black Tuesday) en unos tiempos en que estaba siendo vapuleado constantemente por su liberalismo, a punto de divorciarse y de llegar a la tercera edad. Cine de bajo presupuesto pero bien construido, con una dirección bastante decente de Lewis Allen, con sus defectos pero con suficientes elementos como para que su visionado merezca la pena, a pesar de un final algo flojo y demasiado ambiguo. El abogado interpretado por Robinson es un personaje que empieza en lo más alto, soltero amante de su libertad y de su trabajo, pero desciende al infierno de golpe, cae en el alcoholismo y termina por convertirse en un letrado que no tiene escrúpulos ni moral para bordear la ley a su antojo, dar espectaculares golpes de efectos en juicios y convertirse en una pesadilla para los que antes le admiraban. No es una actuación que esté entre las mejores de su carrera, pero si que muestra que no había perdido capacidad y que sus problemas personales poco importaba cuando se ponía delante de una cámara y disponía de un personaje interesante. Quizás la parte más floja del guión, obra de W.R. Burnett (Little Caesar) en colaboración con James R. Webb, sea el repentino cambio de parecer del abogado acerca de trabajar para mafiosos, pero quitando eso estamos ante una película con cierto brillo, en el que todo lo relacionado con leyes, pleitos y demás se cuidó al máximo. También estamos ante uno de los primeros papeles de cierta importancia de la explosiva Jayne Mansfield. Suyos son, por supuesto, los momentos más sensuales del film. Para Illegal Robinson llegó a aportar para una de las escenas algunas obras de arte de su propia colección, lienzos de Degas y Gaugin entre otros, valoradas en 200.000 dólares de la época.

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